Desde hace varios años pinto ciudades imaginarias sin necesidad de evocar estilos arquitectónicos ni identidades geográficas. La personalidad de una ciudad se refleja en las ventanas de sus edificios y casas. ¿Qué se esconde tras esos cristales? ¿Quién habitará detrás de esos muros?
Siempre trato de plasmar pequeños detalles dentro de las ciudades y sus calles. Pequeñas historias en cada rincón y esquinas de edificios y rascacielos. El efecto de profundidad de menores a mayores trazos es conseguido a través de un minucioso trabajo con espátulas y composición de colores en acrílicos, óleos y distintos materiales como ceras, bolígrafos y rotuladores.